TESTAMENTO EN ÉPOCA DE CORONAVIRUS

TESTAMENTO EN ÉPOCA DE CORONAVIRUS

Ante esa fe, constante de nuestros dirigentes políticos, de todo color, de regular, lo ya regulado, parece interesante acercar al gran público, (partiendo de una noticia publicada hoy por diario sur), que es lo que ofrece nuestro código civil, sobre la posibilidad de otorgar testamento en época de coronavirus.

El artículo 701 del Código Civil español (aprobado en 1889), que recoge un supuesto inédito: hacer testamento en caso de epidemia. Sin presencia de notario y solo ante tres testigos mayores de 16 años. La norma cobra vigencia 131 años después de su aprobación y una vez que la Organización Mundial de la Salud (OMS) admitiera oficialmente que la expansión del coronavirus se había convertido en pandemia.

Ahora, quien desee hacer testamento, y sin necesidad de que esté afectado de coronovirus, podría acogerse a este modelo. Siempre en presencia de tres personas (no podrán ser ni los herederos ni el cónyuge) que, además de tener más de 16 años, «deben entender el idioma del testador, tener el discernimiento necesario para desarrollar la labor testifical, conocer al testador y juzgar su capacidad», tal y como recoge el artículo 681 del mismo Código Civil. Por tanto, podría hacerse en casa, con la ayuda de tres vecinos, por ejemplo, o, en el hospital, con personal sanitario.

Pero esa última voluntad debe quedar recogida por escrito, bien de puño y letra del testador, o bien, de alguno de los testigos para luego trasladarla a un notario. Y debe hacerse en los dos meses siguientes desde que cesó la epidemia para que tenga validez. En caso de fallecimiento durante la epidemia, el testamento también podría quedar anulado si, dentro de los tres meses siguientes al fatal desenlace, no se acude a un notario para que eleve a escritura pública la voluntad del testador.

Asegura que de la escritura solo se puede prescindir en caso de extrema imposibilidad material, «afectando el incumplimiento de este requisito a la validez del documento, tal y como recoge el Tribunal Supremo», aclara.

Pese al confinamiento, los notarios siguen atendiendo los asuntos de carácter urgente y hacer testamento lo es. «Lo más recomendable, si la persona está bien de salud, es pedir cita previa y acudir a la notaría. Caso distinto es si está contagiada, ya que nuestro desplazamiento pondría en riesgo nuestra salud y la del equipo de la notaría».

Por eso, además del testamento en caso de epidemia, sugiere otra alternativa si el afectado no pueda desplazarse o está contagiado: el testamento ológrafo. «No requiere ningún testigo, solo que quien lo haga sea mayor de 18 años, que lo escriba de su puño y letra, lo firme y, sobre todo, que detalle el año, mes y día. En el documento, debe expresar su voluntad de hacer testamento y a quién se dejan los bienes sin omitir a ningún heredero forzoso, salvo causa justa de desheredación», detalla.

Es un testamento con riesgos, porque puede perderse en casa, ser manipulado o destruido por quien lo encuentre tras el fallecimiento de la persona, pero tiene sus ventajas: la privacidad y no caduca.

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