Los Elementos del Dolo por Información Legal

El dolo está formado por dos elementos: uno intelectual (la conciencia o conocimiento de los elementos objetivos del tipo) y otro volitivo (la voluntad de realizar esos elementos); la ausencia de cualquiera de estos dos elementos determinará que no exista dolo, y por tanto, que no concurra el tipo doloso.

El elemento intelectual consiste en la conciencia de los elementos objetivos del tipo que concurren en el momento de comenzar la acción típica (y la previsión de realizar el resto)

– por tanto, en los delitos de resultado:
– el dolo comprende la previsión de la producción del resultado típico y del curso causal entre la conducta y el resultado
– además, si aceptamos el criterio de imputación objetiva de la previsibilidad objetiva, el dolo supone la conciencia de la peligrosidad de la conducta (que la realización del tipo aparezca como no absolutamente improbable).

– en los tipos agravados (en los que el legislador ha incorporado a un tipo básico una circunstancia agravante para formar un tipo calificado) y en los tipos atenuados (en los que le legislador ha incorporado una circunstancia atenuante a un tipo básico formando un tipo privilegiado) el dolo comprende los elementos objetivos de esas circunstancias agravantes o atenuantes siempre que afecten a la magnitud de lo injusto (puesto que dichas circunstancias son elementos del tipo calificado o del privilegiado).

– el dolo debe extenderse también a las cualidades requeridas para ser sujeto en los delitos especiales (pues estas circunstancias son también elementos del tipo).

Para que haya dolo no se requiere “una valoración jurídicamente exacta” de los elementos normativos del tipo, sino que basta para afirmar el dolo con que esos elementos se comprendan con una «valoración paralela del autor en la esfera del profano».

– el dolo no exige, en cambio, conocer que esa conducta típica que se está realizando es antijurídica, contraria a Derecho, pues la conciencia de la antijuridicidad es un elemento de la culpabilidad ajeno al dolo.

– en el sistema causalista no era entendido así: en el sistema causalista, el dolo, entendido como forma de culpabilidad, comprendía no solo la conciencia de realizar los elementos del tipo, sino además el saber que aquello estaba prohibido (dolo malo).

– el finalismo, al traer el dolo desde la culpabilidad al tipo de lo injusto, cambió el concepto de dolo: limitó el dolo a la conciencia y voluntad de realizar los elementos objetivos del tipo (dolo natural o dolo del hecho) y dejó la conciencia de la antijuridicidad en la culpabilidad como un elemento de la misma (pero totalmente independiente del concepto de dolo).

El dolo es la conciencia y voluntad de realizar los elemento objetivos del tipo; por ello, la ausencia de cualquiera de estos dos elementos determinará que no exista dolo, y por tanto, que no concurra el tipo doloso; en este epígrafe vamos a ocuparnos de la ausencia del primer elemento: la conciencia, que tiene lugar cuando el sujeto actúa en un «error de tipo“ (falta de conciencia de que se realiza un elemento del tipo objetivo):

– el error sobre un elemento objetivo del tipo determina la ausencia de dolo.
– en tal caso no se ha realizado el tipo doloso -> el sujeto podrá solamente responder por imprudencia (siempre, claro está, que exista el correspondiente tipo imprudente y que se den los elementos del mismo).

– así lo recoge el artículo 14.1 del CP cuando dispone: «El error invencible sobre un hecho constitutivo de la infracción penal excluye la responsabilidad criminal. Si el error, atendidas circunstancias del hecho y las personales del autor, fuera vencible, la infracción será castigada, en su caso, como imprudente».

– ejemplo: un sujeto va de cacería y ve moverse algo detrás de un matorral; pensando que puede ser un jabalí apunta al matorral y dispara, pero con tan mala fortuna que lo que se movía detrás era un compañero de caza escondido para acechar a una presa. El dolo del delito de homicidio consiste en tener conciencia y voluntad de matar a otro, donde «otro» es una persona. En el ejemplo el sujeto no sabía que estaba matando a otra persona, creía estar matando un jabalí, por lo que no se da el dolo del homicidio. Por faltar el elemento subjetivo no concurre el tipo del delito de homicidio doloso. Si el error era vencible (el sujeto se pudo dar cuenta de que lo que estaba detrás del matorral era una persona si hubiese observado un cierto cuidado antes de disparar), y se dan el resto de requisitos, el sujeto podrá haber cometido en su caso el tipo del homicidio imprudente.

– el art. 14.2 del CP regula el error sobre una circunstancia que cualifique la infracción o sobre una circunstancia agravante: «El error sobre un hecho que cualifique la infracción o sobre una circunstancia agravante, impedirá su apreciación».

– la expresión «un hecho que cualifique la infracción» se refiere exclusivamente a las circunstancias agravantes de lo injusto incorporadas a un tipo básico para formar un tipo calificado (y no a las que agravan por ser mayor la culpabilidad, pues sobre las mismas no se extiende el dolo, al no pertenecer aquéllas al tipo de lo injusto).

– en estos casos en que el dolo del sujeto no se extiende a los elementos objetivos de la circunstancia calificante no podrá entenderse realizado el tipo calificado, por faltar el elemento subjetivo, y el sujeto responderá sólo por el tipo básico si su dolo sí se extendió a todos los elementos de éste.

– ejemplo: el art. 235 CP castiga con una pena más grave el delito de hurto «…cuando se sustraigan cosas de valor artístico, histórico, cultural o científico»; si el sujeto desconocía el valor artístico de la cosa sustraída no habrá realizado este tipo agravado sino solamente el tipo básico del art. 234 CP.

– no se prevé en el art. 14.2 qué hacer cuando no concurre el dolo sobre la circunstancia atenuante que forma un tipo privilegiado:

– dicen los profesores que aunque nada diga el artículo, la solución debe ser la misma que para el tipo calificado, pues al faltar el dolo del tipo privilegiado éste no se ha realizado, debiendo comprobarse si se ha dado el tipo básico (en sus elementos objetivos y subjetivos), o quizás solo una tentativa del mismo (lo que puede suceder si por ejemplo el tipo privilegiado consiste precisamente en la causación de un resultado de menor gravedad, que es el que el sujeto finalmente produjo, cuando en realidad él pretendía el resultado del tipo básico) – ejemplo: el art. 145 CP castiga el homicidio consentido con una pena menor que la prevista en el art. 138 CP para el homicidio no consentido: quien mata a otro desconociendo que éste desea morir no tiene el dolo del homicidio consentido, por lo que no puede aplicarse este tipo privilegiado

– también regula el art. 14.2 CP el error sobre las circunstancias agravantes genéricas, que determinará la inaplicación de las mismas

– ejemplo: el art. 22.5 CP recoge como circunstancia agravante el ensañamiento («aumentar deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima, causando a ésta padecimientos innecesarios para la ejecución del delito»). Esta circunstancia solo puede apreciarse si el sujeto conoce y precisamente quiere causar esos sufrimientos a la víctima. Si el autor del delito ha elegido un método con el que piensa que no va a producir sufrimientos, pero por su desconocimiento o impericia resulta que finalmente los ha causado sin saberlo, no le podremos aplicar la agravante de ensañamiento

– el sufrimiento extra producido a la víctima de manera «imprudente», sin quererlo el autor, sólo se podrá tener en cuenta como criterio general para concretar la pena, pero no como circunstancia agravante del tipo.

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