El Delito Imprudente por Información Legal

En los delitos imprudentes de acción de mera actividad el tipo está constituido por una acción que infringe el deber objetivo de cuidado, (entendida conforme al concepto finalista de la acción, pero siendo irrelevante el contenido de la finalidad del sujeto).

En los delitos imprudentes de acción y de resultado, integrarán el tipo (además de la acción imprudente) el resultado, la relación de causalidad entre ambos (determinada conforme al criterio de equivalencia de las condiciones) y la imputación objetiva del resultado (esto es, que el resultado obtenido sea precisamente el resultado que trata de evitar la norma de cuidado infringida).

La acción que infringe el cuidado debido es el primer elemento del tipo de los delitos imprudentes:

La constatación del tipo imprudente ha de comenzar por la identificación de la acción típica: la acción descuidada, contraria al cuidado debido (la acción que representa un riesgo no permitido de lesionar un bien jurídico); esto implica, ocuparse en primer término de averiguar las prohibiciones de actuar descuidadamente, indagar sobre las normas de cuidado que rigen las distintas actuaciones del ser humano.

La expresión “infracción del deber de cuidado” frecuentemente da lugar a confundir un delito imprudente con un delito de omisión:

Delito imprudente: la realización de una acción descuidada que causa un resultado.
Delito de omisión: la no realización de una acción cuidadosa que hubiera podido evitar el resultado.

El cuidado cuya inobservancia implica incurrir en la prohibición de actuar descuidadamente, (y por tanto hace que la acción sea típica).

– ¿se refiere a un cuidado establecido de manera objetiva?: esto significaría que las normas de cuidado son iguales para todos los ciudadanos.
– ¿o el cuidado debido se establece de manera subjetiva?: esto significaría que el cuidado debido depende las capacidades de cada cual (de modo que al que puede hacer las cosas más cuidadosamente se le exigirá mayor cuidado.

Algunos autores defienden que el deber de cuidado se establezca de manera subjetiva.

Por ejemplo: un cirujano extraordinariamente capacitado, con gran experiencia y habilidad manual, tiene que realizar una operación de cirugía estética muy compleja pero se limita a realizarla con la habilidad común entre sus colegas para ese tipo de operaciones y que es la que exige la lex artis. El paciente sufre lesiones a causa de la intervención realizada conforme a la técnica permitida, pero que se habrían evitado de haber utilizado el cirujano su habilidad excepcional.

Los partidarios de un deber subjetivo de cuidado tienen en común llegar desde diferentes caminos a un concepto de imprudencia como evitabilidad individual (y por tanto lo injusto imprudente no se corresponde con la infracción de normas de conducta generales)

La imprudencia “subjetiva” llevaría a la inexistencia de normas generales; por lo tanto, la categoría de lo injusto no podría cumplir la función de informar sobre lo prohibido, lo cierto es, según los profesores, que resulta imposible mantener una medida subjetiva del cuidado.

Conclusión: las normas que subyacen a los delitos imprudentes de acción prohíben realizar conductas descuidadas. ¿Qué es lo descuidado?: lo establecido conforme a criterios generales, objetivos, iguales para todos los ciudadanos. Es decir, la acción típica descuidada es aquella que infringe un deber objetivo de cuidado. El análisis posterior de si un sujeto tenía o no capacidad para abstenerse de realizar esta conducta descuidada prohibida se realizará en el ámbito de la culpabilidad.

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